miércoles, 13 de agosto de 2008

Mi mejor foto #

Les presento a Peco, un lindo cuerpo espin. La foto la tomé durante el verano del 2006. Luego de varios intentos para que Peco levantara la cabeza, lo logré y creo que no se ve nada de mal. El contraste con el pasto y el enfoque de la mirada de Peco, fija hacia la hoja que momentos más tarde atacó, son los elementos que me llaman la atención de esta foto y que la convierten, según mi opinión, en una foto perfecta. ¿Qué opinan?


Una foto genial.

Tomada por mi papá cuando yo tenía 2 años. Es una foto simple, pero me gusta mucho. Es como típica de barrio antiguo y me recuerda cuando vivíamos en casa de mi abuela, sin duda, los mejores años de mi vida.

El patio de mi universidad es...

Así es el patio de mi universidad, no muy grande, pero acogedor, lleno de entretención, cigarros, comida, y pelambres. Sin duda, es el mejor lugar de la facultad.

Una que otra planta, pero en macetero. Hace falta un poco de verde, pero parece que las autoridades aún no se dan cuenta. En fin, por lo menos hay parrillas para hacer asados, aunque no he visto nadie que las use, creo que son ideales para la semana del 18. Las sillas abundan en el patio, así también, las mesas. Esto incentiva la formación de grupos, ideal para contar copuchas.

El Taca-taca. Lo mejor para las ventanas, esos momentos donde no hay nada que hacer más que esperar que pase una hora y media para que empiece la otra clase. En estos momentos, el juego del "taca" es lo mejor, aunque no es aconcejable jugar tanto rato, ya que las manos quedan un poco adoloridas y esto puede afectar en que no puedas escribir en la clase que tanto esperaste.

El casino, chico pero empeñoso.

Lo bueno: la comida es excelente, hay gran variedad, es limpio, está abierto desde que llegas hasta que te vas, y las empanaditas por $390 son lo mejor.

Lo malo: Es caro, pero sin exagerar, y es muy pequeño en comparación con la cantidad de alumnos, ya que durante la hora de almuerzo, muchos hemos quedado sin lugar donde comer. Además, sólo hay dos microondas, lo cual tampoco da abasto con la gran cantidad de alumnos que calientan su comida.

Todo lo malo que expuse se recompensa por completo con la gran atención por parte de las "Tías del casino", quienes tratan a los alumnos con micha ternura y cariño.

Por si fuera poco, el patio de mi universidad cuenta, además, con un sector techado, donde podemos refugiarnos del agua en días de lluvia.

Luz !*

La sala a oscuras parace muy tétrica, solo unos cuantos rayitos de luz logran entrar por las rendijas de las cortinas metálicas. ¡Mi escondite ideal!.

Pero cuando prendes la luz, todo queda a la vista y esa maldita luz entra por tus ojos, pero pareciera que va más allá. Es una luz blanca, molesta y sofocante.

¡Esta sí que es luz!. La luz natural, la que no molesta, la inofensiva. Esta es la luz que los profesores no saben que existe. Quizás ilumine un poco menos, sin embargo, agrada más que cualquier otra.